REDUCCIÓN DE RIESGOS
Se
refiere al conjunto de métodos que disminuyen o eviten los riesgos de
desastres, analizando sus causas y disminuyendo la vulnerabilidad de personas y
bienes, minimizando así su exposición a este tipo de fenómenos.
La
reducción de riesgos contiene dos componentes: a) Prevención y b) Mitigación
Para
reducir los riesgos se trabaja en la gestión adecuada del medio ambiente y el
entorno.
Prevención
Conjunto
de acciones cuyo objeto es impedir o evitar que sucesos naturales o antrópicos
en combinación con las vulnerabilidades generen daños y pérdidas en las
personas, los bienes, los servicios y el ambiente. La prevención es la
aplicación de medidas para evitar que un evento provoque una emergencia
Mitigación
La
mitigación es el resultado de una intervención dirigida a reducir el riesgo.
Son medidas estructurales y no estructurales adoptadas para evitar o reducir el
riesgo ante amenazas naturales o antrópicas.
La Gestión de
Riesgo en mi localidad implica que los problemas de planificación,
predisposición de los elementos físicos, humanos, sociales y ambientales que
por su vulnerabilidad frente a la amenaza sísmica ha ocasionado la generación
de escenarios de riesgo a diversas escalas, local y regional. El riesgo sísmico
se puede definir como la probabilidad de pérdidas de vidas humanas, materiales,
sociales, culturales, económicas, etc., por la manifestación del fenómeno
sísmico en un lugar y en un periodo de tiempo específico, con una magnitud e
intensidad y cobertura dadas, que inciden sobre los elementos físicos
materiales y ambientales.
En ese sentido,
el riesgo y particularmente el riesgo sísmico, debe ser concebido como un
proceso social complejo en donde participan todos los actores, comunitarios e
institucionales que conforman la sociedad, los cuales deben identificar,
plantear y desarrollar las políticas, estrategias, programas, proyectos y
acciones claves para evitar, disminuir o reducir que eventos sísmicos futuros
puedan afectar la vida y bienes de la sociedad.
La gestión del
riesgo sísmico se convierte entonces en una herramienta eficaz para la
planeación del desarrollo seguro de un asentamiento humano, a partir de la
conjugación de diversos procesos. En primera instancia, el análisis de riesgos,
mediante la evaluación de la amenaza y vulnerabilidad sísmica, que permiten
hacer una valoración del fenómeno sísmico en un territorio y la vulnerabilidad
de los elementos expuestos, que conforman la red de relaciones del entorno
construido físico y ambiental en interrelación con la población que se beneficia
de ella.
Las líneas
vitales, edificaciones esenciales, edificaciones residenciales son prioridad
para los programas de contingencia; en segundo lugar, una vez identificado el
riesgo sísmico, se plantean acciones para intervenirlos integralmente mediante
procesos para la reducción del mismo, desarrollando estrategias de prevención
como la aplicación de normas de
construcción sismo resistente y usos del suelo, tanto para edificaciones e
infraestructura nueva como las existentes; acciones de mitigación como el
reforzamiento de estructuras.
Otra importante
medida, debido a que no es posible reducir los riesgos totalmente, se deben
planear anticipadamente las acciones necesarias para el manejo de los eventos
sísmicos, lo cual implica labores de preparación tales como los simulacros los cuales son el mejor ejercicio que nos
llevó en el sismo de 2017 a tener menos perdidas humanas.
Asimismo, es
importante poner atención en los procesos de recuperación y reconstrucción cuya rápida efectividad depende de
todas las acciones anteriormente mencionadas y llevadas a cabo previamente,
cuyo eje central es la reducción de
riesgos que puede llevarse a cabo antes, durante o después de un desastre.
Lic. Nora Alma Huitrón Guzmán
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